PÁRROCOS DEL SIGLO XX EN LAGUNA DE CAMEROS
(VIII)
LUIS MARÍA CUEVAS ARNEDO (1963-1969)
Luis
María Cuevas Arnedo, sucede en la parroquia de Laguna, a José Miguel
Rubio Pérez-Ibarra.
Nace en Autol, el 12 de
septiembre de 1937, en el seno de una familia numerosa y
profundamente religiosa. Su padre, Fermín, era panadero de profesión y su madre,
María, fue la encargaba de sacar adelante a los diez hijos del matrimonio,
Luis María, Jesús, Fermín, José Miguel, Alberto, Pilar, Gerardo,
José y dos más, que fallecieron prematuramente.
Luis María Cuevas. Fotografía del libro "D. Luis María Cuevas. Bodas de oro sacerdotales", de José Luis Bárbara Urruticoechea". Año 2011. |
A los 11 años de edad, ingresa en el Seminario Diocesano de
Logroño y es ordenado sacerdote en el mismo
seminario, el 27 de mayo de 1961. Pocos días después, canta su primera misa, el 6 de junio
de ese mismo año.
Su primer nombramiento
fue como coadjutor de Enciso, Garranzo y Las Ruedas de Enciso,
donde permaneció dos años aproximadamente. Estando en Las Ruedas de
Enciso, se le produjo una parálisis facial y por ello el obispo de
la diócesis lo trasladó temporalmente a Laguna hasta su
recuperación. Lo que en principio parecía ser una corta estancia para su convalecencia, al final se convirtió en seis años de intensa labor
pastoral en los pueblos de Laguna, Cabezón, Muro, Torre y Jalón.
Ejerció la cura de almas de estos pueblos entre los años 1963 y
1969, tal como se refleja en los libros bautismales.
En Laguna y el resto de pueblos donde
ejerció su ministerio era conocido por “donluis”. Desde
1966, tuvo a su servicio a Margarita Calvo Mendilivar, de San Román
de Cameros, que lo acompañó en el resto de destinos hasta su
fallecimiento en 1998. Una mujer abnegada, que hizo del servicio a
“donluis”, su auténtica vocación.
Al principio de su
estancia en Laguna, iba en caballería a decir misa al resto de
pueblos que tenía asignados, después en moto y finalmente en un coche destartalado al
que llegaron incluso a desaparecerle las puertas. Como quiera que el vehículo se le averiaba frecuentemente, tenía que recurrir a la solidaridad de los vecinos de los pueblos para poder desplazarse. Recuerdo de chaval, que mi padre, lo llevaba
en ocasiones a decir misa por los pueblos cercanos a Cabezón.
Poseído de un gran celo
pastoral, no cejaba en ejercer su ministerio ni en las peores
condiciones climatológicas. Muestra de ello es la siguiente
anécdota. Una noche de pleno invierno, al regresar andando de Torre después de decir misa y habiendo una copiosa nevada, se perdió, y tubo que salir el pueblo a
buscarlo. Felizmente, cuando lo localizaron, aunque aterido de frío, mantenía su sempiterna sonrisa.
Desde enero hasta agosto
de 1963, editó la hoja parroquial "Aydomedroso", donde se recogían curiosidades, noticias y datos de interés sobre Laguna, amén de otros de tipo religioso. En este
mismo blog, están publicados esos datos mencionados, referidos a los 6 números de la hoja que he podido conseguir gracias a la colaboración de Josefina Miguel y Ángel Íñiguez. http://micamerosviejo.blogspot.com.es
Realizó una intensa y
prolija actividad cultural, fundamentalmente con los niños y jóvenes
del pueblo de Laguna. Con los mayores, trabajó la artesanía realizada con cuernos de vaca. En el rudimentario taller que preparó en la cochera de Domingo Terroba (hoy de "Los Jospos"), se hacían barcos, lámparas, juguetes, belenes, en fin, todo tipo de artículos decorativos. Y con los fondos que obtenían de las exposiciones de artesanía, preparaba excursiones para la juventud. A los más pequeños, enseñó a hacer trabajos
de marquetería y con ellos montó también alguna obra de teatro.
Desde muy joven fue un buen aficionado a la música y con aquellos mimbres, fue capaz de
formar una rondalla en la que enseño a los jóvenes a tocar instrumentos de cuerda, como el laud y la bandurria. Junto a Antonio Rodríguez, “El Chiflao”, músico y organista-sacristán de la parroquia, recuperaron
bailes y melodías tradicionales. Como vemos, un hombre inquieto, singular, volcado en su actividad pastoral y docente.
En octubre de 1956, comenzaron en España las primeras retransmisiones de televisión. Y si hoy es casi impensable concebir un hogar en el no haya al menos un receptor de tv, en aquellos tiempos, la mayoría de los hogares no disponían de él. Y tal fue, el cambio social y cultural que parecía llegar, que desde la administración pública se potenció el desarrollo de este medio de difusión. Una verdadera revolución social. Al amparo de esta coyuntura, se crearon los primeros Teleclubs, de tal forma, que llegaron a nacer alrededor de 6000 en toda España. Uno de sus impulsores fue Manuel Fraga Iribarne, ministro de Información y Turismo en los años sesenta. Pues bien, dentro de este contexto, es donde se fraguó la creación del Teleclub de Laguna. Promovido por el párroco de la localidad Luis María Cuevas, el Teleclub se inauguró al poco tiempo de su marcha, siendo párroco Miguel Ángel Miranda. Este espacio público, donde se instaló el único receptor de tv que había en el pueblo, se convirtió de esa forma en un punto de encuentro de sus vecinos, tal como en su día lo fueron la plaza pública o el lavadero.
En octubre de 1956, comenzaron en España las primeras retransmisiones de televisión. Y si hoy es casi impensable concebir un hogar en el no haya al menos un receptor de tv, en aquellos tiempos, la mayoría de los hogares no disponían de él. Y tal fue, el cambio social y cultural que parecía llegar, que desde la administración pública se potenció el desarrollo de este medio de difusión. Una verdadera revolución social. Al amparo de esta coyuntura, se crearon los primeros Teleclubs, de tal forma, que llegaron a nacer alrededor de 6000 en toda España. Uno de sus impulsores fue Manuel Fraga Iribarne, ministro de Información y Turismo en los años sesenta. Pues bien, dentro de este contexto, es donde se fraguó la creación del Teleclub de Laguna. Promovido por el párroco de la localidad Luis María Cuevas, el Teleclub se inauguró al poco tiempo de su marcha, siendo párroco Miguel Ángel Miranda. Este espacio público, donde se instaló el único receptor de tv que había en el pueblo, se convirtió de esa forma en un punto de encuentro de sus vecinos, tal como en su día lo fueron la plaza pública o el lavadero.
Luis María Cuevas en el taller de artesanía, con los mozos de Laguna. Fotografía del libro "D. Luis María Cuevas. Bodas de oro sacerdotales", de José Luis Bárbara Urruticoechea". Año 2011. |
Después de cuatro años
en Laguna, su obispo lo nombró coadjutor de la parroquia de su
pueblo natal, y aunque Luis María hubiera deseado que esa situación
se prolongara indefinidamente, lo cierto es que su "jefe" lo volvió a
destinar a Laguna, tras un corto periodo de tiempo, y aquí permaneció durante otro par
de años. En 1969, el obispo accedió a trasladarlo a Arnedo, donde
comenzó como coadjutor y enseguida, compatibilizó este destino con
el de párroco de Turruncún. En los años 90 fue Vicario Pastoral de las parroquias de Arnedo y ahí ha continuado ejerciendo su
labor pastoral durante mas de 40 años, hasta su jubilación.
En el 2011, con motivo
de la celebración de sus bodas de oro como sacerdote, se editó un
libro en homenaje a su persona, escrito por José Luis Bárbara
Urruticoechea, y que se titula “D. Luis María Cuevas. Bodas de
Oro Sacerdotales”. En él, de donde he entresacado algunos datos
para esta pequeña reseña, se dice que el pueblo de Laguna dejó en "donluis" una huella especial.
Luis María Cuevas fue sustituido en la parroquia de Laguna por Miguel Ángel Miranda Maldonado, del que haremos su reseña, en la siguiente entrada de esta bitácora.
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