16.1.24


ALREDEDOR DEL MUNDO (Madrid. 1899-1930)

Esta revista ilustrada fue fundada por Manuel Alhama Montes, que utilizó el pseudónimo de “Wanderer”. Tuvo una periodicidad semanal y se publicó desde 1899 a 1930, gozando de una gran popularidad por su carácter costumbrista. Trataba temas de contenido general, pero se ocupó también de temas artísticos, curiosidades, así como la realización de reportajes sobre lugares, pueblos, tradiciones, expediciones,
aventuras, etc. También se hacía eco, con carácter divulgativo, de las novedades científico-técnicas de la época aunque este apartado fue criticado por algunos contemporáneos. Según avanzan los años en la vida de la publicación, se van incorporando mejoras tanto en el diseño gráfico como en su tipografía y, aparte de las tradicionales ilustraciones, comienza a incluir también fotografías. (BNE. HEMEROTECA DIGITAL).




EL ENANO (Madrid. 1851-1858)


Subtitulado como “periódico picante, burlón y pendenciero”, que “escribe de cuanto Dios crió, menos de política, que ni por el forro la conoce, y de religión, que es materia delicada”, se declara continuador de Clarín, otro periódico dedicado a la tauromaquia aparecido en la capital un año antes y del que se
compromete a cubrir sus suscripciones. De periodicidad semanal, saliendo los lunes por la tarde, y de cuatro páginas, pronto aumentará de tamaño, aparecerá los martes por la tarde e irá abandonando, aunque no del todo, su carácter general festivo, chismoso y jocoso, y pasa a subtitularse “periódico de ciencias, artes, literatura, y esencialmente de loterías y tauromaquia”. Se dedicará principal y especialmente a las crónicas, descripciones y noticias de toros y sus lidias, en un primer momento de las de Madrid y Aranjuez, haciéndolo después extensivo a las de las demás provincias españolas y plazas de Hispanoamérica, así como a dar cuenta de los sorteos de la lotería nacional y la primitiva y la propia cábala que organiza el mismo periódico. También publicará noticias varias y sueltas sobre otros espectáculos (teatro y bailes), sobre actividades lúdicas de los liceos, así como artículos de costumbres, literarios o de modas, anécdotas, cuentos, poemas, letrillas o charadas en una sección literaria. También incluirá una sección oficial, con noticias muy cortas de la actividad de la corona, las cortes o el gobierno, y otra de noticias extranjeras, muy breves. Otra sección la titulará “Latigazos” y publicará asimismo un folletín. Empezará a estamparse en la imprenta de Operarios, a cargo de F.R. del Castillo, para terminar saliendo de la de M. Minuesa. Aunque en un momento aparece como director y redactor único D.M.A. y, posteriormente, como editor responsable, Longinos Pérez, se señala al abogado José Carmona y Jiménez como director de esta publicación. Las iniciales F.J.Y. corresponden a una de las pocas firmas que aparecen. A partir de septiembre de 1858, en su lugar aparecerá el Boletín de loterías y de toros, que continuará su numeración. BNE. HEMEROTECA DIGITAL.



HOJAS SELECTAS (Barcelona. 1902-1921)


Subtitulada como “revista para todos”, fue fundada por Pablo Salvat e impresa en su Establecimiento tipo-litográfico barcelonés. De periodicidad mensual, con números de un centenar de páginas y paginación continuada forma tomos anuales, con un índice al final. Profusamente ilustrada con fotografías de actualidad, grabados y dibujos en blanco y negro y coloreados, contiene artículos y reportajes de información política tanto nacional como extranjera, dedicando especial atención a los países hispanoamericanos, en donde tuvo una amplia difusión. Asimismo incluye textos de creación literaria, tanto en verso como en prosa, como novelas, cuentos, obras teatrales y literatura festiva, y también partituras musicales. También incorporaba láminas aparte. Además de temas de actualidad informativa, los artículos y reportajes versan sobre historia, biografía, botánica, zoología, arqueología, arte, literatura, exposiciones, fotografía artística, navegación, sociedad, modas, ciencia, industria, etc. También da cabida a las narraciones de excursiones, viajes, aventuras y costumbres, y al humor y las tiras cómicas. Dos de sus secciones son “Panorama universal” y “Gaceta de la mujer”. Sus autores son tanto españoles como hispanoamericanos y otros extranjeros con textos traducidos. Entre los primeros figura Gregorio Martínez Sierra, que fue además encargado de la sucursal administrativa de la revista instalada en Madrid, así como José Echegaray y Francisco Acebal. Entre los ilustradores, destacan Apeles Mestres, C. Lezcano o José Segrelles. Siguió siendo editada por Fernando y Santiago Salvat, que actuaron como directores, representando un cúmulo de recogida de información para la Biblioteca Salvat que empezaron también a editar. El último tomo de la colección contiene un índice general de las dos décadas de existencia de la revista. BNE. HEMEROTECA DIGITAL.





LA ESFERA (Madrid. 1914-1931)

Como revista gráfica de información general marcó una época y fue la mejor de su tiempo. En esto
coinciden los estudiosos de una publicación paradigma del periodismo gráfico de actualidad y a la vez literario, tal como lo expresan Seoane, Sáiz y Desvois. Gómez Aparicio destaca que “fue desde su aparición –por su variedad y calidad de sus colaboradores, por la audacia de sus estampaciones en color y por la riqueza y multiplicidad de sus grabados- un alarde de buen gusto y de perfección técnica que la equipararon a las mejores publicaciones extranjeras de su clase”. Para Sánchez Vigil –cuya tesis doctoral sobre la documentación fotográfica en España centró su estudio en ella- “fue un catálogo de obras de arte en el que colaboraron los mejores ilustradores del primer tercio del siglo XX, y al mismo tiempo un álbum de piezas literarias firmadas por periodistas y escritores de prestigio”. Aparece el tres de enero de 1914, como fruto de la política de expansión de Prensa Gráfica, S.A., la empresa editora constituida el año anterior por el periodista Francisco Verdugo Landi (1874-1959) y Mariano Zavala (1865-1944), a la que ya pertenecían Nuevo mundo (1894-1933) y Mundo gráfico (1911-1936), las principales revistas precursoras del periodismo gráfico español que venían compitiendo en este campo con Blanco y negro (1891), del grupo Prensa Española. El primero, que además de dibujante será considerado como audaz innovador en materia de diseño periodístico, será el director a lo largo de toda la vida de la revista, mientras que el segundo, gerente, además de director general de la empresa, una vez que a finales del mismo año de su aparición La Papelera Española, de Nicolás María de Urgoiti, asuma la mayoría de las acciones de la editora, de la que será presidente de su consejo de administración. Como culminación de sus esfuerzos renovadores, La esfera será la revista lujosamente editada en papel couché por Prensa Gráfica y a la misma vez la más cara del mercado: 50 céntimos, diez veces más que un diario y más del doble que el resto de las revistas de su género, que después aumentará hasta alcanzar la peseta, a la vez que aumentará su paginación. Impresa con un diseño modernista y en el gran formato que caracterizará al magazine, destacan en ella sus reproducciones a color y sus magníficas fotografías a toda plana, además de las ilustraciones que entregaba embuchadas como separata, por lo que la revista pasó a ser pronto pieza de coleccionista. Dedicó sus páginas a la publicación de artículos y crónicas de actualidad general, teatro, cine, modas, deportes, industria, así como a geografía, viajes, historia, arqueología, arte, literatura, etc., tanto concernientes a España y a sus provincias como a los de otros países, con especial atención a los europeos. Publicó poemas, cuentos y extractos de novelas y de piezas teatrales. Tuvo secciones como “De las mujeres que estudian”, “Página artística”, Páginas de arte contemporáneo”, “Páginas de arte moderno” o “Dobles planas”. Sin embargo, su atención a la ciencia y a la política partidista fue escasa. Aún así, su espíritu es calificado de conservador y llegó a apoyar la dictadura de Primo de Rivera. Sus principales pilares fueron los periodistas José María Carretero Novillo (1888-1951) y Dionisio Pérez Gutiérrez (1871-1935). El primero con su seudónimo El Caballero Audaz, como autor de la sección “Nuestras visitas”, dedicada a la entrevista a personajes del mundo del arte, la literatura, la música, el teatro, etc., cuyo género encumbró por su extraordinaria calidad informativa y literaria. El segundo, considerado como uno de los mejores articulistas de su generación, con su seudónimo Pedro Reaño de Tirteafuera, como autor de la sección “De la vida que pasa”. Los colaboradores de la revista integran una larguísima lista. Entre sus periodistas y escritores estuvieron Edmundo Gómez de Baquero, J. Ortega y Munilla, Ramón Pérez de Ayala, Luis Araquistáin, Miguel de Unamuno, Ramiro de Maeztu, Manuel Abril, Joaquín Dicenta (padre e hijo), José Francés (Silvio Lago), etc., etc. Benito Pérez Galdós publico durante 1915 sus quince entregas de “Memorias de un desmemoriado” y José Francos Rodríguez las tituladas “Memorias de un gacetillero”. Carmen de Burgos y Eduardo Zamacois publicaron sus crónicas viajeras al extranjero. Rosalinda fue su cronista de modas. En sus páginas, publicaron cuentos, entre otros muchos, Antonio de Hoyos y Vinent, Emilia Pardo Bazán, Joaquín Dicenta, Manuel Bueno, Alberto Insúa, Pedro de Répide, Antón de Olmet, Manuel Linares Rivas, Carmen de Burgos, Eduardo Zamacois, Wenceslao Fernández Flores, Joaquín Belda, Andrés González Blanco, Felipe Trigo, Ramón Pérez de Ayala, Ramón María del Valle Inclán, Vicente Blasco Ibáñez, Gabriel Miro, Concha Espina… Y Francisco Villaspesa, Emilio Carrère, Eduardo Marquina, Salvador Rueda, Rubén Darío, Vicente Medina, Manuel Machado, Juan Ramón Jiménez, entre otros muchos, publicaron poemas. Las ilustraciones artísticas que acompañan a los textos son numerosísimas, múltiples y variadas, como las de Dhoy, Bartolozzi, Tito, Cerezo, Vallejo, Juan Vita, J. Morales, Echea, Néstor, Alcalá del Olmo, Apeles Mestres, Mariano Benlliure, Brando, Medina Vera, Julio Romero de Torres o Rafael Penagos, entre otros muchos. El periodismo de actualidad estuvo representado por fotógrafos como José Demaría López (1874-1936), que firmaba como José López Campúa y llegó a ser su responsable gráfico, así como Eduardo Vilaseca y Marín, Bonilla, Alonso, Antonio Prats y Salazar, o el hijo del primero citado, José Demaría López (1900-1975), que firma como José Campúa, así como una extensa nómina de fotógrafos en provincias. La colección de la Biblioteca Nacional de España acaba en el número 889, que corresponde al 17 de enero de 1931, integrada también por los números extraordinarios que editó una publicación, cuya importancia y calidad había empezado a ser reemplazada en el periodismo gráfico, en 1928, por la revista La estampa, de Luis González Linares, y que continuará el diario Ahora (1931), tras sucumbir este año por los avatares económicos de su nueva empresa editora: Publicitas (1925). BNE. HEMEROTECA DIGITAL.



LAS OCURRENCIAS (Madrid. 1911-1913)

Periódico ilustrado especializado en sucesos que aprovechó el creciente interés del público por este tipo de noticias que solían formar una sección en los diarios de interés general. Su primer número de 12 de mayo de 1911 llevaba el título de Las Ocurrencias ilustradas (publicado con este título en la Hemeroteca Digital) y el subtítulo de Semanario gráfico, pero a partir del segundo número el título quedó solo en Las Ocurrencias, con el subtítulo de Semanario ilustrado. El primer periódico en España de sucesos propiamente dicho se había publicado de 1882 a 1885 con el título de Los Sucesos y una cabecera muy del tipo americana, aunque dejó de editarse antes del conocido como crimen de la calle Fuencarral, en 1888, suceso madrileño que despertó el gusto por el sensacionalismo en el público, con numerosas páginas dedicadas a este tipo de información en toda la prensa. Con el curioso título de Las Ocurrencias, que no tiene para nosotros ahora el significado de sucesos que tenía hace 100 años, esta publicación competía con otras en los primeros años del siglo XX y se destacó por su extremado sensacionalismo, con portadas que eran recreaciones de crímenes, catástrofes y todo tipo de sucesos escabrosos y extraños. En el primer número podemos ver en portada cómo el sultán de Marruecos castigaba a los rebeldes, con sus cabezas cortadas clavadas en palos en las murallas de Fez, y en el siguiente número la recreación de un suceso ocurrido en Lyon (Francia) bajo el título: ‘Terrible desesperación de un padre’. Un carromato atropelló a una niña y el padre fue a por una pistola y disparó sobre el cochero dejándole gravemente herido. El dibujo de la escena pone de relieve la imaginación que derrochaban los ilustradores del periódico, de la que se puede ver otro ejemplo ya casi al final de la publicación, en el número de 21 de noviembre de 1913, donde con el título ‘Emocionante concierto entre leones’ aparece una ilustración con una cantante y una pianista de circo dando un recital entre fieras. El semanario, de ocho páginas, daba además otro tipo de información, como noticias taurinas, de teatro y variedades, pero su especialidad eran los sucesos recreados en morbosos dibujos, con fotografía de los protagonistas cuando era posible obtenerla e incluso con fotos de cadáveres cuando se producía algún accidente con numerosas víctimas, como un incendio o el hundimiento de un edificio. Uno de los sucesos que conmocionó a la sociedad española durante los primeros años del siglo fue el conocido como crimen del capitán Sánchez, en 1913. Este oficial de ejército en la reserva mató en su casa a martillazos a un hombre que flirteaba con su hija, a quien tenía como amante y proxeneta. El capitán vivía con ella y otros tres hijos pequeños y se había arruinado con el juego, por lo que utilizaba a su hija para que le proporcionara dinero. Los periódicos convirtieron este crimen en un serial con informaciones diarias de las pesquisas para hallar el cadáver descuartizado de la víctima. A la hora del juicio hubo quien pidió el indulto del capitán por sus servicios en la guerra de Cuba, pero fue condenado a muerte y su hija a 20 años de reclusión. En su número de 29 de agosto de 1913, Las Ocurrencias publicó una imagen del reo en la cárcel vestido de uniforme con el título: ‘Último retrato del capitán Sánchez’, foto hecha por el célebre fotógrafo madrileño Alfonso. Y en el número de 7 de noviembre, la publicación ofrecía la recreación del fusilamiento del capitán que se había producido días antes en el Campamento de Carabanchel. Curiosamente dos aeroplanos sobrevuelan el lugar cuando tiene lugar la descarga. Una doble página interior da abundante información con foto de los hijos del capitán y una tarjeta autógrafa de éste perdonando “a todos los que hayan contribuido a mi desgracia”, así como otra de su hija María Luisa perdonando a su padre, “sin que mi corazón le guarde rencor alguno”. En el último número que posee la BNE de este semanario, que quizá no se prolongó mucho más por la competencia que había ya en este tipo de prensa, se da información de la ficha policial del autor del robo de la Gioconda en el Louvre, cuadro que acababa de ser recuperado tras su sustracción en 1911. BNE. HEMEROTECA DIGITAL.




MERCURIO (BARCELONA. 1901-1904)



revista comercial hispano americana : publicación mensual de la Casa Comisionista

Biblioteca Virtual de la Prensa Histórica.


PATRIAS Y LETRAS (1905)


El primer número de este título en la colección de la Biblioteca Nacional de España (BNE) es el 54, correspondiente a su tercer año de edición y de fecha 15 de julio de 1908, por lo que debió iniciar su publicación, probablemente, el quince de septiembre de 1906. Lleva el subtítulo de “revista ibero-americana” y las indicaciones de sus principales contenidos bajo su cabecera: “ciencias y artes; historia y literatura; agricultura, industria y comercio”, por lo que la amplitud de sus materias, con la intención de abarcar todo asunto de carácter “cultural”, es un claro ejemplo de que todo texto de interés cabía en sus páginas, incluidos los asuntos técnicos o de temática internacional, o los de creación literaria –tanto en prosa como en verso–, además de insertar numerosos fotograbados, tanto de Ponferrada, como de riquezas arquitectónicas de otras ciudades españolas, como Ávila o Salamanca, entre otras. También indica el nombre de su director-propietario: Nicomedes Martín-Mateos García, nieto del filósofo bejarano del mismo nombre: Nicomedes Martín-Mateos Pozo (1806-1890). En la ciudad salmantina de Béjar, previamente había sido publicada una revista con igual título: Patria y letras (1902-1903), dirigida por el republicano y anarquista José María Blázquez de Pedro (1875-1927). Pero la revista que ahora edita Martín-Mateos está datada en Madrid, en cuya ciudad debía estar viviendo en esa época y en donde residencia su redacción, aunque aparece estampado, en concreto, el citado número 54, en la vallisoletana Imprenta, Librería y Encuadernación de J. Montero, y los siguientes en la leonesa Tipografía de Mariano Marzo, excepto los números 89 y 90, de enero de 1910, que lo serán en la salmantina Imprenta de Calatrava, a cargo de Manuel P. Criado; que, por otra parte, son los dos últimos en la colección en la BNE, colección esta que no está completa en el periodo señalado, además de desconocerse si siguió publicándose tras aparecer el citado número 90, correspondiente al 15 de enero de ese año 1910, en su quinto año de edición. Su periodicidad fue quincenal, apareciendo los días 1 y 15 de cada mes, en entregas de dieciséis páginas, algunas de ellas llevarán cubierta o serán estampadas en papel cuché. Su composición es a dos columnas y tiene paginación continuada anual. Sustituirá su subtítulo por el lema latino: “populus sapiens gens magna”. Contó con un nutrido número de colaboradores, entre los que se encuentra Mario Roso de Luna (1872-1931), teósofo y abogado con el que Martín-Mateos –como antes su abuelo– mantenía una estrecha relación de la que se conoce parte de un epistolario. El propio Martín-Mateos también será autor de numerosos textos publicados en la revista. La primera entrega de la colección de la BNE incluye Ensayo de una topografía médica del Partido Judicial de Arenas de San Pedro (Ávila), escrita por médicos titulares del mismo y bajo la dirección de Germán Pineda, impresa en el establecimiento citado de J. Montero, que también va acompañado de fotograbados. Cada entrega comienza con un sumario. Juan Eloy Díaz Jiménez escribirá unos recuerdos de León y un estudio sobre la inmigración mozárabe en este reino; el exdiputado Juan M. García Flores, textos sobre la Torre de los Lujanes o la Biblioteca del Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial; Severo Gómez Núñez, sobre Ponferrada; El Vizconde de la Nantes, sobre el origen de la Universidad de Salamanca o el Monasterio de Piedra; Pedro Barrantes escribirá sobre Hegel; aparece también una serie de Recuerdos del tiempo viejo, por José Zorrilla, otra sobre asturianos ilustres y una poesía inédita de Clarín, y dedicará prácticamente una entrega a José María Gabriel y Galán. El secretario de redacción de la revista es Alfredo Juderías, que también forma parte de la nutrida nómina de colaboradores. Además de los citados, publican en sus páginas B. Ruiz Peláez, José del Castillo y Soriano, Arturo Pérez Roca, Salvador Golpe, José Nogales, Joaquín Olmedilla y Puig, Nicasio Álvarez, José Velarde, Honorato García Luengo, Manuel P. Abela, J. Martínez Albacete, Carlos Coello, Pablo Nogués, Eduardo Castañer, P. Conrado Muinos Sáenz, Benito Blanco y Fernández, Arturo Núñez García, Lorenzo Niño y Viñas, Cándido Próspero y Cámara, Felipe Fernández del Campo, Silvestre Losada Carracedo, Vicente Vera, Gonzalo Espeso, Juan Manuel B. de Quirós, Víctor Mulas, Fernando Blanco, José del Solar, Félix Antigüedad, Eloy Bejarano, Miguel de Liñán y Eguizabal o Santiago Navarro Sanchís, así como María de Cuevas y Asunción Valdés. Otras firmas de sus variados textos son las del obrero Lucio Martínez Gil, O. Cuartero, Guillermo Rittwagen, J. Togherin, Marcel Vacher; las de los doctores E. Masip, Soelam y Larra y Cerezo, así como las de El Conde de Doña-Marina y El Marqués de Torres Cabrera. Otros textos están rubricados con iniciales. BNE. HEMEROTECA DIGITAL.



RIOJA ILUSTRADA (1907)


Biblioteca Virtual Prensa Histórica.



3.12.23

PROFESIONES DE LOS VECINOS DE LA VILLA DE

 LAGUNA DE CAMEROS EN EL SIGLO XVIII.



    Vamos en este post a tratar de conocer, siquiera someramente, en que se empleaban los habitantes de la villa de Laguna de Cameros a mediados del siglo XVIII. Y para ello, nada mejor que hacerlo de la mano de un documento singular y extraordinario, el Catastro de Ensenada.

    El Catastro de Ensenada, fue el primer intento de la Monarquía Hispánica de racionalización del complejo e injusto sistema tributario castellano para adaptarlo a la nuevas corrientes ilustradas. Y digo intento, porque a pesar de que el Catastro se realizó entre 1749 y 1756, la implantación de la Única Contribución, efecto último deseado, no se llevó a cabo, debido fundamentalmente a las limitaciones técnicas de la época, a la complejidad administrativa necesaria para ponerla en marcha y a las luchas políticas internas, además de a las presiones realizadas en contra por los dos estamentos privilegiados de la sociedad del Antiguo Régimen, la Nobleza y la Iglesia.

    Aunque el proyecto de sustitución de las complejas Rentas Provinciales por una Única Contribución, para que todos los ciudadanos independientemente de su clase social contribuyeran a proporción de lo que cada uno tiene, con equidad y justicia", no se pudiera llevar a efecto, ha quedado un volumen ingente de documentación que podemos consultar on-line en la web del Archivo Histórico Provincial de La Rioja, y que puede servirnos para conocer diversos aspectos de la realidad social, tributaria, política, económica, etnográfica, sociológica, demográfica, etc. de cualquiera de las localidades que se catastraron en lo que hoy conocemos como Comunidad Autónoma de La Rioja, entonces dentro de las provincias de Burgos y Soria.

    Entre toda esa documentación que nos ha legado el tiempo, están lo que entonces se denominaron Respuestas Generales y que no fueron sino las contestaciones a un Interrogatorio de cuarenta y una preguntas, a las que debían responder encargados municipales reunidos en ayuntamiento, bajo juramento.

    Pues bien, en este texto, vamos a abordar las respuestas a las preguntas treinta y una, treinta y dos, treinta y tres y treinta y cuatro del Interrogatorio, las cuales nos darán las claves para conocer una parte, siquiera mínima, de esa realidad de la que hablábamos más arriba. Pregunta treinta y uno: “Si hay algún cambista, mercader de por mayor o quien beneficie su caudal por mano de corredor, u otra persona, con lucro, e interés…”. Pregunta treinta y dos: “Si en el pueblo hay algún tendero de paños, ropas de oro, plata y seda, lienzos, especería u otras mercadurías, médicos, cirujanos, boticarios, escrivanos, arrieros, etc.”. Pregunta treinta y tres: “Qué ocupaciones de artes mecánicos hay en el pueblo, con distinción, como albañiles, canteros, albeytares, herreros, sogueros, zapateros, sastres, perayres, texedores, sombrereros, manguiteros y uanteros, etc. explicando en cada oficio de los que huviere el número que haya de maestros, oficiales y aprendices…”. Y pregunta treinta y cuatro: “Si hay entre los artistas alguno, que teniendo caudal, haga prevención de materiales correspondientes a su propio oficio o a otros, para vender a los demás o hiciere algún otro comercio o entrasse en arrendamientos…”.

    Según nos cuenta el escribano, el concejo respondió: “que an reconocido con exactitud y puntualidad quantos yndividuos contiene esta población, el oficio, comercio, yndustria y negociación de cada uno y considerando por ynteligencia práctica e ynformes verídicos que sobre ello an adquirido de personas de conciencia e ynteligencia respecto de tener ya declarado la taverna, mesón, tienda, panaderia y carnizeria, considerando lo podrán ejecutar con más conocimiento con cada yndibiduo y separación de clases y oficios pasan a hazerlo…”.

    Nosotros vamos a resumir en la siguiente lista, las diferentes profesiones y el número de individuos que las llevaban a cabo:

    Un médico conducido por la villa, esto es, un médico que también acudía a los pueblos circunvecinos en el ejercicio de su profesión. Este artista “ejercía el arte o ciencia que se empleaba en excogitar y aplicar remedios para conservar la salud en el cuerpo humano”.

    Un cirujano, que también ejercía en los pueblos próximos. La cirugía era ayer como hoy “la ciencia de curar heridas y llagas, abrir tumores, cauterizar y cortar las partes del cuerpo que necesitaban de esta curación”, eso sí, entonces con algo menos de glamour.

    Un boticario, que lo mismo que los dos profesionales anteriores, era conducido por la villa a los lugares contiguos. Se encargaba de la preparación y venta de los “remedios y ungüentos utilizados para sanar los males”.

    Un escribano de ayuntamiento, es decir, el oficial municipal que tenía por oficio público y autoridad real “el ejercicio de la pluma y la fabricación de escrituras”.

    Un maestro de escuela, que a la vez ejercía de notario apostólico y organista. La actividad escolar en el medio rural durante el Antiguo Régimen y hasta bien entrado el siglo XIX se concretaba fundamentalmente en la existencia de escuelas de Primeras Letras, instituciones muy ligadas a la comunidad de vecinos, sostenidas las más de las veces con dineros municipales y particulares (padres de los alumnos), de funcionamiento esporádico en función de los recursos y de la cantidad de labores agrarias, y con una gran disparidad de criterios en cuanto a su funcionamiento, regulación y formación del profesorado, y sin arreglo a normas estatales. El notario apostólico actuaba en causas eclesiásticas y ámbitos religiosos. En cuanto a la profesión de organista hay que recordar que ésta se ha mantenido en la villa hasta mediados del siglo XX, siendo los dos últimos Hilario Rodríguez y Pablo Antonio Rodríguez, “El Chiflao”, padre e hijo respectivamente, naturales de Villoslada y avecindados en Laguna.

    Un sacristán a tiempo parcial, porque era “mixto labrador”, dado que también trabajaba la tierra.

    Un campanero, que además de ejercitar el toque de campanas se ocupaba en la carpintería y labores de campo.

    Un mesonero, el cual se ocupaba además del mantenimiento del “peso y medida de la villa”, actuando como “fiel medidor”, esto es, como garante en las compras al por menor que se verificaban en la población. También se ocupaba a tiempo parcial de su labranza.

    Dos herreros, padre e hijo, que “labraban y pulían el hierro”, empleados en hacer herraduras para caballos y mulas, así como los aperos necesarios para las labores de campo. Así mismo eran también conducidos por la villa.

    Un tendero, que vendía mercaderías y otras especies por menor. Ejercía así mismo de aguardentero, tabernero y estanquero. En cuanto a las tres primeras profesiones no vamos a comentar nada por quedar autodefinidas, pero veamos que era el estanco. Se llamaba así al “asiento que se hace para acotar la venta de las mercancías y otros géneros vendibles, poniendo tasa y precio a que fixamente se hayan de vender, y embarazando que otros puedan tratar y contratar en los géneros que uno toma por su cuenta, y por cuyos derechos y rentas hace escritura y obligación: como sucede en el tabaco, naipes, nieve y otras especies y géneros: y así se dice del que hace semejante postura y asiento, que estanca, o hace estanco de tal o tal cosa...”. Y por extensión también “se llama vulgarmente el sitio, parage o casa donde se venden los géneros y mercadurías que están estancadas: como estanco del tabaco, estanco de los naipes, etc”.

    Un nevero. Tenía a su cargo el “avasto” de la nieve desde el “pozo de nieve” de Altázarre hasta la villa. El hielo obtenido de estas “neveras” se utilizaba para enfriar alimentos, preservar productos perecederos, así como para preparar bebidas frías y helados. Era utilizado también por los galenos para el tratamiento de algunas dolencias.

    Cuatro sastres. Dos de trabajo a tiempo parcial, que compaginaban la sastrería con su labranza y los otros dos con dedicación plena a la confección de prendas.

    Dos zapateros de viejo, que sólo “se encargaban del remiendo de los zapatos viejos o gastados” y no de la “obra nueva”.

    Dos albéitares que curaban las enfermedades de las bestias conforme a arte”, esto es el veterinario de hoy. Uno era el maestro y el otro el oficial. Eran conducidos también por la villa y compatibilizaban ese trabajo con el de herrador.

    Diez vecinos entre maestros, oficiales y aprendices que trabajaban como carpinteros, canteros y albañiles.

    Un alfarero trabajando en su alfar. Hoy, aún quedan algunos restos en el barrio Fuentecampos, de un horno de cocción de piezas de barro que fue utilizado en la primera mitad del siglo pasado. En Laguna estos fabricantes eran conocidos también como “puchereros”.

    Un cortador, oficial de la carnicería, y dos obligados, que eran los encargados del abasto de las carnes para ella.

    Un panadero. Aunque no lo dice explícitamente el Catastro, debemos pensar que además de la tahona pública, en muchas casas habría un horno de pan familiar, como los que aún quedan en el pueblo.

    Un ventero en la venta de Codes. Aquella que pudo quemarse junto con la ermita aneja en 1601, y en la que la tradición oral dice que el matrimonio de venteros cometieron un filicidio por codicia.

    Dos guardas de cabras. Tres guardas de cerdos. Hoy quedan restos de unas paredes de piedra en un barranco del hayedo de Montemayor, lugar que llaman “el zaburdón”, probablemente porque a la pocilga en que se encierran los puercos, se le llama zahurda. Dos guardas de vacuno, uno para el ganado boyal utilizado para la labranza y el otro para la guarda de las vacas de los vecinos del pueblo.

    Cinco molineros, que se repartían entre los dos molinos harineros de una piedra cada uno que había en el término, “… los que muelen del arroio que vaja de las sierras ymediatas a unirse con el rio de Leza, cuio nazimiento lo tiene dentro de la jurisdizión...”. Y por lo que nos cuenta la comisión en sus repuestas, ya entonces escaseaba el agua porque dice que el molino“… sólo muele quatro meses, en el discurso de él, por falta de agua…”.

    Catorce pastores mayorales. El pastor mayoral era el jefe principal de los pastores, y se encargaba del gobierno de una cabaña de ganado. Ochenta y cinco pastores de por año y temporeros. Ocurría que muchos labradores, fabricantes de paños, mayorales y ganaderos trashumantes, compatibilizaban sus trabajos con el de trajinante, dedicándose al comercio. Pluriempleados de antaño, vamos. Así lo cuenta el escribano de la comisión que responde al Interrogatorio: “Que ai vecinos en este pueblo, labradores mixtos, fabricantes, maiorales y ganaderos trasumantes, que se ocupan asimismo en el trajino y comercio de paños que sacan de la fábrica de esta villa y compran de otras para llevar a vender y comerziar en el Andaluzía y otras Provincias y Reynos en que se mantienen yndistintamente algunos meses. Que allí tratan y comercian con otros jeneros llevando sus cavallerias propias que tienen para sus labranzas y alquilando otras dando algunos jeneros al fiado, teniendo que volver a sus cobranzas…”.

    Nueve bataneros y percheros. El batán era una “machina que consta de unos mazos de madera mui gruesos, que mueve una rueda con la violencia y corriente del agua, los quales suben y baxan alternadamente, y con los golpes que dan al tiempo de caer aprietan los paños, ablandan las pieles, y hacen el efecto que se necesita para semejantes obrages”. Había tres batanes de una rueda cada uno sobre el río y el arroyo. Uno que “… está sin uso por no aver quien lo tome en renta…”, y los otros dos “que sólo están corrientes y se travaja en ellos como quatro meses al año por falta de agua”. Los percheros se encargaban de poner a secar las lanas colgándolas en perchas.

    Nueve tundidores, que se dedicaban a cortar el pelo de los paños e igualarlos con la tijera. Once tejedores. Ciento doce fabricantes de paños. Sesenta y tres trajinantes. Tres mercaderes, que compran lanas para procesar y venden lanas y paños con los que traficar, no sólo en el pueblo sino también en “el Andalucía y otras provincias”. Treinta y un pelaires, cardadores que limpian y suavizan la lana con una tabla de una cuarta de ancha y media vara de larga, con unas púas de hierro largas y derechas, clavadas en ella, que se llama carda. También el escribano nos dice: “Que ai vecinos y havitantes en este pueblo que se exerzitan en la labranza de las tierras y en rozar otras por su mucha aspereza, como el tiempo restante en cardar en los obradores de los fabricantes de paños a que asisten las oras y dias desocupados... Que se emplean en esto, como cinco meses al año, deducidas las fiestas y demás estorvos. Que también assisten algunos de sus hijos y mugeres yndistintamente y muchas de corta hedad para escarmenar lana, ylar y devanar en los obradores para dichos fabricantes, consideran que ai como sesenta de estos últimos y ciento y cinquenta ylanderas, escarmenadoras setenta, y otros tantos devanadores... cada uno de los cardadores, entendiendose ocupados en esta lavor a que asisten, se regula ganan al día de los cinco meses que se ocupan... Y a los que se ocupan en el campo quando tienen que acer compensado el util y el jornal que gozan... Que esto dura como dos meses y no azen regulación de utilidad en las mugeres, muchachas y muchachos pequeños que de continuo se ocupan en las lavores menores de la fábrica, así por que no lo contiene la pregunta (sin duda por que su utilidad es despreciable) como por que tampoco abla de las mugeres que se mantienen de la lavor de sus manos…”.

    Había también en la villa tres tintoreros y un sólo tinte donde se teñían los paños de lana en los “tinacos”. Todavía a mediados del siglo XIX perduraba el topónimo “El Tinte” en Laguna. Llegados a este punto, no puedo por menos que recordar lo que decía el “cura erudito de Cañas” en su ensayo sobre Laguna respecto a la riqueza industrial del pueblo, en un apunte que dice haber sacado del Archivo Municipal: “en 1733 hay en Laguna, 20 telares, 3 tintes, 3 batanes, 6 tableros de tundir y otras prensas”, y que concuerda bastante bien con los datos que estamos presentando, es decir, con el apogeo de la ganadería trashumante de merinas y el consiguiente esplendor económico de la villa como consecuencia de la fabricación de paños finos de lana.

    Cinco prensadores, que trabajaban en las “tres prensas de fábricas de paños al fuego” que había en la villa. Estas prensas cobraban un papel importante en la producción textil de las fábricas de paños, contribuyendo significativamente a la calidad y acabado final de los tejidos fabricados en aquel entonces. El término "al fuego" se refería a que algunas de estas prensas podían estar ubicadas cerca de hornos o fogones para aplicar calor adicional al proceso de prensado, lo que ayudaba a fijar ciertos tintes o tratamientos químicos en los paños.

    Dos alcabaleros. La alcabala era un impuesto del Antiguo Régimen que se cobraba por todo lo que se vendía, pagando el vendedor un tanto por ciento de toda la cantidad que importó la cosa vendida y que ingresaba en las arcas reales. En algunas provincias, ciudades y pueblos estaban arrendadas para su cobro por los alcabaleros.

    Y con esto, vamos llegando al final. Hemos utilizado para las explicaciones de los diferentes empleos, las acepciones que aparecen en el “Diccionario de la Lengua Castellana, en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las frases o modos de hablar, los proverbios o refranes, y otras cosas convenientes al uso de la lengua”, publicado entre 1726 y 1739. Fue el primer diccionario de la lengua castellana editado por la Real Academia Española y es conocido popularmente como Diccionario de Autoridades. Con todo ello hemos dado unas pequeñas pinceladas con las que obtener una visión cuando menos curiosa, si bien parcial, del entramado social de los “... docientos y seis y medio vezinos y avitantes ynclusas las viudas, dos por uno, que havitan en sus casas propias y de renta de la población y otro que reside en la casa y bentta llamada de Codes dentro del término propio de esta villa…”. En total, algo menos de mil laguchin@s que moraban en las “...doscientas y ocho casas, las diez ynavitables y otras diez arruinadas según el juicio prudente y numeración que azen…” en la villa de Laguna, en el año 1751. El Catastro de Ensenada, sin duda, da para más, para mucho más, y por ello seguiremos escudriñando en él. De momento, hagamos un punto y aparte.

23.8.23

CRIMEN PASIONAL EN LAGUNA


CRIMEN PASIONAL EN LAGUNA


Como quiera que esta canícula infernal no nos permite socializarnos demasiado, he aprovechado el refugio que me ofrecen los muros de piedra de la casa donde vivo, para, huyendo de las calurosas tardes estivales, repasar algunas notas manuscritas recogidas años ha, durante las largas noches invernales al amor de la lumbre, escuchando las historias del abuelo “Moli”. En una de aquellas veladas en las que le oía embelesado contar historias de su pueblo, me habló de un hecho luctuoso, del que tomé buena nota y que hoy, después de recopilar algunos datos en el Archivo Municipal (1) y otros tantos en la hemeroteca del diario “La Rioja” (2), voy a tratar de contar con cierto detenimiento. Esta historia, transmitida por tradición oral, es reflejo fiel de los hechos acaecidos en la noche del primero de marzo de 1912, como veremos.

Pero, antes de relatar los hechos que se produjeron en esa fatídica noche, vamos a ponernos en situación, estableciendo el marco histórico en el que se desarrollaron los acontecimientos. Reinaba en España, Alfonso XIII. Un reino en el que a principios de siglo vivían casi 19 millones de habitantes, siendo el 70% de esa población, agrícola, es decir vivía en el campo y del campo. Durante la primera mitad del siglo, en España se produjeron violentos conflictos sociales debido a las desigualdades y a las malas condiciones de vida de las clases bajas asalariadas, que eran la más numerosas. El siglo comenzaba siendo una monarquía parlamentaria con muchas deficiencias democráticas y la Iglesia tenía un posición privilegiada, por lo que desde los púlpitos, confesionarios y colegios religiosos se adoctrinaba a la población y se defendía la lealtad al sistema. Hay que recordar también que en 1898, EEUU declaró la guerra a España, arrebatándole Cuba y Filipinas y causando un gran malestar entre intelectuales y gentes de la cultura. Se empezaba a reflexionar sobre nuestro retraso con respecto a la Europa occidental. Tiempos de crisis moral, política y social. Un joven Manuel Azaña pronunciaba en la Casa del Pueblo socialista de Alcalá de Henares una conferencia titulada “El problema español”, reflexionando sobre los factores que mantenían al país en el atraso secular y concluyendo que era el Estado, con su acción sistemática y modernizadora, el único instrumento posible para la transformación. Por aquellos años, Ortega y Gasset decía que "España es un dolor enorme, profundo y difuso; España es el problema primero, plenario, perentorio. España es el problema, Europa la solución".

Por lo que respecta a Laguna, la población de derecho en 1910 era de 576 habitantes, un descenso poblacional paulatino que se había ido produciendo desde mediados del XVIII, cuando el pueblo contaba con alrededor de 1.000 habitantes.

Pues bien, es en este contexto, en el que se produjo la muerte violenta de Mariano Codes Pérez por la mano de Florentino Martínez Alcázar. En aquella noche de marras, los mozos del pueblo rondaban a las mozas casaderas, que ocultas tras los visillos esperaban impacientes oír pasar a la ronda bajo la ventana de su habitación y escuchar las coplas de “requiebro”. Pero, en un ambiente tan lúdico y festivo, ¿qué pasó para que los ánimos se exaltaran hasta el punto de que se produjera un desenlace fatal?

Esa noche, al pasar los mozos bajo la ventana de la moza Basilia Elías Martínez, que al parecer había empezado a entablar “relaciones” con Florentino, cantó Mariano acompañándose con la guitarra, la insultante coplilla que sigue:

Para pasear tu calle

no necesito cuchillo,

porque el novio que tu tienes,

me lo meto en un bolsillo”

Así que, una vez finalizada la ronda, alrededor de las 10:30 de la noche, y cuando habían quedado solos en la plaza de Los Carros (4) los dos mozos, Florentino interpeló a Mariano diciéndole: “oye, unas palabras”, y Mariano le contestó “aguarda a que deje la guitarra”. Y cuando el mentado Mariano se disponía a dejar el instrumento encima de un carro de la plaza, Florentino, enarbolando un palo que terminaba en cachiporra, le asestó un golpe en la cabeza que derribó a Mariano, continuando dándole varios golpes una vez en el suelo.

Estos son los hechos de autos, tal y como se produjeron, como los recordaba el abuelo “Moli” de haberlos oído contar en su juventud y como nos dicen los documentos que ocurrieron. De tal suerte, que produjeron al mozo Mariano heridas de tanta consideración que falleció al día siguiente, a las doce del mediodía. Según se desprende de las declaraciones ante el jurado de los médicos de Laguna, Antonio Conceiro García y Cabezón, Serafio Ruza Barreiro, que practicaron la autopsia al cadáver del desgraciado Mariano, dictaminaron que “sufrió varias lesiones inciso contusas en las regiones occipital y frontal, y en especial, en la región medio frontal sagital, con fractura de los temporales y hundimiento de la bóveda craneana, que desgarraron las cubiertas del encéfalo y destrozaron éste”. Los galenos, durante la vista, se ratificaron en el informe pericial que habían presentado y afirmaron que las heridas se produjeron de frente y todas ellas eran mortales de necesidad, pues causaron enormes destrozos en la bóveda craneana.

La vista, se celebró durante los días 2 y 3 de diciembre de ese año de 1912, con participación de un jurado popular y según las crónicas de la época, mucho público, especialmente el segundo día, pues se permitió el acceso a la sala a las mujeres, cosa que no ocurrió el primer día de la vista.

Fueron testigos de la acusación los mozos que acompañaban a Florentino y Mariano durante la ronda: Martín Domínguez García, Victoriano Sedano Martín, Víctor Martínez Arnedo, Zacarías Martínez Merino y Victor Muro Pérez; además del padre del fallecido, Mariano Codes. Por parte de la defensa, Basilia Elías, novia de Florentino y el padre de ésta, Balbino, amén del cura de la parroquial de Laguna, Basilio Allona y otros laguchinos, hasta un total de veintiocho.

En su declaración, el procesado Florentino, arguyó en su descargo que la copla que cantó Mariano la tomó por una provocación, y que al finalizar la ronda, cuando le pidió explicaciones, pensó que Mariano se echaba la mano a la faja para sacar un arma, por lo que él, ante el temor de ser agredido, se defendió con la cachiporra. Sosteniendo por tanto, “...que no tuvo intención de matarle, sino sólo de defenderse”.

El fiscal sostuvo en sus conclusiones finales que el hecho se trataba de un delito de homicidio, sin agravante alevosa, del que es autor el procesado. Pero entiende, que no debe concedérsele ninguna atenuante, por haber obrado con obcecación. Por lo que solicita se le imponga al procesado la pena de catorce años, ocho meses y un día de reclusión temporal, accesorias y costas e indemnización de 2.000 pesetas a los herederos del interfecto.

Por su lado, el letrado defensor sostuvo, que es evidente que concurre en favor de su patrocinado la circunstancia atenuante de arrebato y obcecación, solicitando se imponga al acusado la pena de doce años y un día de reclusión temporal.

Reunido el Jurado Popular, declaró a Florentino Martínez Alcázar, culpable de homicidio simple, sin agravantes.

El Tribunal de Derecho dictó sentencia condenando a Florentino Martínez Alcázar, a la pena de doce años y un día de reclusión temporal, accesorias, costas e indemnización de 2.000 pesetas a los herederos de Mariano Codes Pérez, declarando el comiso de la cachiporra que sirvió para la comisión del delito y disponiendo se abone a Florentino la mitad del tiempo de prisión provisional sufrida.

Cuando ocurrieron los hechos que hemos narrado, Florentino estaba presto a cumplir 23 años. Vivía con sus padres Pedro Martínez Rodríguez, de Torremuña y Vicenta Alcázar Pérez, de Laguna, en el número 1 de la Calle Mayor (hoy casa de Luisito “El Carchas”). Había nacido en Nestares.

Después de cumplir condena, se casó en Laguna, en 1925, con Modesta Rodrigo Ochoa (de “Las Ruedas de Enciso”) y vivieron en la Calle “El Cristo” n.º 26, hoy un solar al lado de la casa de Filo y Marimar. Tuvieron cinco hijos, de los que tres sobrevivieron a la edad adulta, Victoriano, Lorenzo y Matilde. Esta última, vive. Modesta murió joven, por lo que dejó a Florentino con tres bocas que alimentar y una precaria situación económica. Fueron ayudados en aquellos momentos difíciles por otra familia del pueblo, la de José María García, “Josepe”, que también había sufrido por esos avatares de la vida, la perdida de su mujer y una hija, y vivían una situación familiar también difícil. Solidaridad ante la adversidad.

En 1955, Florentino y su familia, ya no vivían en Laguna. Se habían bajado a vivir a Logroño. Murió poco después (3), en 1963, en la antigua Beneficencia, “La Bene”, donde estaba recluido por desequilibrios mentales. Según mi “cuentacuentos” particular, Florentino no pudo asumir nunca el hecho de haber matado a un hombre y ello le llevo a desquiciarse al final de sus días.

En el juicio, el defensor expuso el carácter de Florentino, pintándolo como “afable, pacífico y condescendiente” en sintonía con las declaraciones de los testigos de dicha defensa.

Mariano, también estaba a punto de cumplir los 23 años cuando se produjo el fatal desenlace que acabó con su vida. Era hijo de Mariano Codes García, natural de Laguna y de Venancia Pérez García, de Diustes (Soria). Tenía dos hermanas menores, Anastasia y Justa.

Durante la vista, al hacer el resumen el Presidente de la Sala, “...se lamenta de la frecuencia con que se registran delitos de sangre en esta región, segando la vida de los hombres, por el motivo más pequeño y baladí, lesionando así el derecho más grande del ciudadano”.

En cuanto a Basilia Elías Martínez, poco podemos decir, supongo que muy a su pesar protagonista del suceso. Sin tan siquiera contar con 19 años de vida, se vio implicada en un hecho que seguramente le marcaría para el resto de sus días. Basilia, era hija de Balbino Elías Ruiz y Eulalia Martínez García, los dos nacidos en Laguna. Basilia, tenía un hermano, Carlos, que casó en primeras nupcias con Juana Tejado López (de “El Horcajo”), con la que tuvo dos hijos, Balbino Elías Tejado y Luis Elías Tejado.

El abogado defensor “...hizo un estudio muy real de la vida de los pueblos, de lo que puede en ellos la chinchorrería y las habladurías de unos y de otros”. Haciendo hincapié en como “...los hechos conmueven las pasiones que agitan y combaten a las personas, especialmente en la edad moza e influyen para la realización de sus actos.

Y hasta aquí, la historia trágica que hemos contado y que seguro ha sido transmitida desde entonces en las cocinas, bajo la mortecina luz de la lumbre, por las abuelas, en aquellos “trasnochos” en que nos contaban a los mocetes truculentas historias de épocas pasadas. Hemos intentado contar la historia como hubiera podido haberse contado por trasmisión oral en aquella época, sin alejarnos de la verdad y con fidelidad a los hechos, pero para aquel o aquella que quiera saber más datos precisos sobre el tema, le propongo consultar estas citas a pie de página.

(1)-AMLC. Registro Civil. Diversas Partidas de nacimiento, defunción y casamiento.

(2)-Artículo del diario “La Rioja”. Fecha 3/12/1912. Audiencia. Homicidio en Laguna (Primera Sesión).

-Artículo del diario “La Rioja”. Fecha 4/12/1912. Audiencia. Homicidio en Laguna (Final del Juicio).

(3)-Diario ”Nueva Rioja”. Fecha: 11/1/1963. Año XXVI. N.º 7623. 2ª página. Defunciones. Defunción de Florentino Martínez Alcázar, de 76 años, de Laguna de Cameros.

(4)-En el diario “La Rioja” se le llama a la Plaza Fernando Cámara, Plaza de Los Carros. Hay que recordar que en la fecha de autos no estaba todavía el monumento al maestro Patricio Aguileta Salazar.